Clínica Orlant | Otorrinolaringología en Medellín

En la clínica Orlant ofrecemos diagnóstico, tratamiento y cirugía para trastornos que afectan la voz, la respiración y la deglución. Nuestra unidad combina experiencia médica, tecnología especializada y un enfoque interdisciplinario para atender condiciones que van desde alteraciones funcionales leves hasta patologías complejas.

Trabajamos para recuperar la calidad vocal, optimizar la respiración y mejorar la comunicación de nuestros pacientes.

  • Consulta especializada en voz y respiración
  • Terapia foniátrica adaptada a cada caso
  • Exámenes avanzados como estroboscopia laríngea

En clínica Orlant encontrará atención médica profesional, diagnósticos precisos y un acompañamiento integral enfocado en su bienestar y calidad de vida.

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Nuestro Abordaje Especializado

En la Unidad de la Voz, Respiración y Deglución brindamos soluciones integrales adaptadas a las necesidades de cada paciente, combinando la rehabilitación clínica con el cuidado preventivo:

  • Deglución y Cuidado de la Vía Aérea: Entendemos la deglución como el proceso complejo mediante el cual transportamos alimentos, líquidos y saliva hacia el estómago. Nuestra terapia especializada diseña técnicas y ejercicios específicos para asegurar que este tránsito sea seguro, evitando desviaciones hacia la vía respiratoria y previniendo complicaciones.
  • Terapia Foniátrica Personalizada y Preventiva: Diseñamos planes a la medida de cada persona. Nuestro enfoque no se limita a tratar patologías; también trabajamos desde la prevención y la educación vocal para quienes buscan proteger, entrenar y potenciar el uso diario de su voz.
  • Sinergia Interdisciplinaria: Aunque la terapia respiratoria y la fonoaudiología son disciplinas independientes, coordinamos esfuerzos conjuntos en pacientes que requieren un abordaje integral para su recuperación respiratoria y de la voz.

Preguntas frecuentes

Un trastorno de la voz puede manifestarse cuando tu voz no suena o no funciona como antes, o cuando hablar te exige un esfuerzo que no debería ser normal. Algunas señales de alerta son:

  • Ronquera que dura más de dos semanas, especialmente si no está asociada a un resfriado.
  • Fatiga vocal: sensación de cansancio al hablar, necesidad de hacer pausas frecuentes o sentir que “se te apaga” la voz.
  • Cambios en la calidad vocal: voz áspera, aireada, apagada, temblorosa o con quiebres.
  • Variaciones en el tono o en el volumen: voz más grave o aguda de lo habitual, o dificultad para proyectarla.
  • Molestias en la garganta al hablar: dolor, ardor, tensión en el cuello, carraspeo frecuente o sensación de “nudo”.
  • Pérdida parcial o total de la voz (afonía) de manera repetitiva.
  • Dificultad para sostener la voz en actividades cotidianas, como llamadas, reuniones, clases o contextos de alta demanda vocal.

Si presentas alguno de estos síntomas, lo más recomendable es solicitar una evaluación especializada. Idealmente, esta valoración debe realizarse por otorrinolaringología (para observar la laringe y las cuerdas vocales) y por foniatría/fonoaudiología (para evaluar el uso vocal, la respiración y la técnica). Esto permite identificar la causa y definir el tratamiento adecuado, que puede incluir higiene vocal, terapia de voz y, en algunos casos, manejo médico o procedimientos específicos.

La voz necesita técnica, cuidado y hábitos saludables. Estas recomendaciones ayudan a prevenir disfonías:

  • Mantener una buena hidratación durante el día, ya que favorece la vibración adecuada de las cuerdas vocales.
  • Evitar gritar o hablar fuerte por encima del ruido ambiental, como en bares, tráfico o eventos. Si es necesario, utilizar sistemas de amplificación.
  • No carraspear con frecuencia, porque esto irrita la laringe. En su lugar, puede intentarse tragar saliva, beber agua o seguir indicaciones de un profesional.
  • Dar descanso a la voz cuando se siente cansada, evitando también susurrar, ya que el susurro puede generar esfuerzo adicional.
  • Cuidar el reflujo con cenas livianas, evitando acostarse inmediatamente después de comer y limitando irritantes si generan molestia.
  • Evitar ambientes con humo, polvo o aire demasiado seco; si es posible, utilizar humidificación.
  • Si se utiliza la voz de forma intensiva, como ocurre en docentes, cantantes o personal de call center, realizar valoración y entrenamiento en técnica vocal y respiración para prevenir lesiones.

La disfonía es cualquier alteración de la voz que cambia su calidad, intensidad o tono. Puede manifestarse como una voz:

  • Ronca, áspera, aireada, apagada o con quiebres.
  • Más débil o con menos capacidad para proyectarse.
  • Inestable, con cambios a lo largo del día.

No se trata de un diagnóstico único, sino de un síntoma que puede tener distintas causas. La disfonía puede ser temporal, por ejemplo en un resfriado o por sobreuso vocal, o persistente, cuando existe un factor que continúa irritando o lesionando la laringe.

Las causas de la disfonía son múltiples y pueden agruparse de manera sencilla así:

  • Inflamatorias o infecciosas: gripa, laringitis, sinusitis, alergias.
  • Uso vocal inadecuado o excesivo: hablar fuerte, gritar, hablar durante muchas horas sin pausas o utilizar mala técnica de respiración y proyección.
  • Reflujo laringofaríngeo: paso de ácido o enzimas que irritan la laringe, incluso sin sensación típica de acidez.
  • Lesiones benignas por sobreuso: nódulos, pólipos, edema o engrosamientos.
  • Cambios neurológicos o motores: alteraciones del movimiento de las cuerdas vocales, como parálisis o paresias.
  • Factores emocionales y tensión muscular: el estrés y la tensión cervical o laríngea pueden producir disfonía por hiperfunción.
  • Irritantes: tabaco, vapeo, químicos, aire seco o polvo.
  • Cambios hormonales o sistémicos: algunas condiciones médicas y ciertos medicamentos también pueden influir.

Por eso, cuando la ronquera persiste más de dos semanas, se recomienda valoración por otorrinolaringología, idealmente con laringoscopia, y por foniatría.

En la gran mayoría de los casos, sí existe tratamiento y puede lograrse una mejoría significativa, aunque esto depende de la causa. Las opciones suelen incluir:

  • Educación e higiene vocal: hábitos saludables, hidratación, pausas y control de irritantes.
  • Terapia de voz (foniatría/fonoaudiología): ejercicios y técnicas para mejorar la respiración, la coordinación, la resonancia, la proyección y reducir la tensión.
  • Tratamiento médico: cuando hay reflujo, alergias, inflamación o infección.
  • Procedimientos o cirugía: solo en casos específicos, como lesiones estructurales o problemas de movilidad, siempre con evaluación por otorrinolaringología.

Lo importante es que el tratamiento debe individualizarse. No todas las voces necesitan reposo total, y muchas requieren reentrenamiento para evitar que el problema reaparezca.

La traqueostomía es una apertura en el cuello que permite respirar a través de una cánula conectada a la tráquea. Al respirar por allí, el aire puede no pasar por las cuerdas vocales como lo hace normalmente, y esto afecta la voz.

¿Por qué cambia la voz con traqueostomía?

La voz se produce cuando el aire sube desde los pulmones, pasa por la laringe y hace vibrar las cuerdas vocales. Con una traqueostomía, parte del aire se desvía y no pasa por la laringe, por lo que pueden presentarse:

  • Dificultad para hablar o ausencia de voz.
  • Voz débil, entrecortada o de corta duración.
  • Mayor esfuerzo para hablar.
¿Se puede volver a hablar?

En muchos casos, sí. Existen estrategias para recuperar la comunicación oral, dependiendo de la condición médica y del tipo de cánula:

  • Válvula fonatoria (como Passy-Muir u otras): permite que el aire entre por la cánula durante la inhalación, pero que al exhalar ascienda hacia la laringe para producir voz, siempre bajo indicación y evaluación clínica.
  • Oclusión digital o adaptadores: algunas personas pueden hablar al ocluir la cánula durante la exhalación, según indicación del equipo tratante.
  • Ajustes de cánula o cuff: si la cánula tiene balón, ciertos ajustes pueden favorecer la fonación, siempre con supervisión profesional.
¿Qué hace la terapia de voz en estos casos?

La terapia foniátrica/fonoaudiológica se enfoca en:

  • Coordinar respiración y voz, para hablar con menos esfuerzo.
  • Mejorar la proyección y la resonancia, para lograr una voz más clara y audible.
  • Reducir la tensión laríngea y cervical, muy frecuente por el esfuerzo al hablar.
  • Entrenar el uso seguro de la válvula fonatoria, cuando esté indicada.
  • Favorecer una comunicación funcional en la vida diaria y, si se requiere, apoyar temporalmente con estrategias de comunicación alternativa.

Es importante señalar que la indicación de válvula fonatoria y el plan de manejo deben definirse de manera interdisciplinaria, con participación de otorrinolaringología, fonoaudiología/foniatría, terapia respiratoria cuando aplique, y el médico tratante, ya que es necesario revisar la seguridad respiratoria, la tolerancia, las secreciones y la deglución.

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